¿Qué no es ser Líder? 

Anderson Hernández

Mas entre vosotros no será así, sino que el que quiera hacerse grande 
entre vosotros será vuestro servidor.  Mateo 20:26

1. No es el principal 

Un líder tiene distintos compromisos con el pueblo de Dios para buscar su bienestar espiritual, pero esto no significa que lo hace ser el principal, el primordial o aquel que es esencial.  A esto se refiere el Señor cuando Él habló de aquellos que quieren hacerse grandes entre aquellos que le siguen. También debe señalarse que el hecho de que un líder no debe ser considerado el principal entre los demás, no significa que esto justifique que los demás los puedan menospreciar. Pablo enseña: “Los ancianos que gobiernan bien, sean tenidos por dignos de doble honor, mayormente los que trabajan en predicar y enseñar” (1 Tim. 5:17). 

2. No es el perfecto 

Un líder busca ser un hombre justo y piadoso, pero eso no quiere decir que será perfecto. Alguien bien dijo: “Los mejores hombres no son más que hombres en el mejor de los casos”. Los creyentes deben recordar que los líderes que velan por ellos son de carne y hueso. Son personas que siguen siendo propensas a cometer faltas. Esto no le justifica de actuar indebidamente, pero sí debe ayudar a los demás a no poner su mirada en el líder. Nuestros ojos siempre deben estar puesta en el Señor quien es “el autor y el consumador de la fe” (Heb. 12:2). 

3. No es el popular 

En vez de buscar la popularidad, el líder busca más bien la humildad. No le interesa la grandeza, sino que le atrae más el servicio a los demás. El líder busca ser como el Señor Jesucristo y seguir Su ejemplo. Él dijo de sí mismo poco después de decir las palabras bajo consideración: “El Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir, y para dar Su vida en rescate por muchos” (Mt. 20:28). Los líderes espirituales siempre evitan ser como aquellos que provienen de un ambiente político. Hacen todo lo posible por no ser como los políticos, quienes normalmente lo único que les interesa es la popularidad. Un verdadero líder anhela siempre ser amable con los demás en vez de buscar la aprobación de las multitudes. 

4. No es el jefe

El líder espiritual conforme al corazón de Dios; en vez de anteponerse a los demás, se pone por debajo de los más. Para el líder, su responsabilidad no es una posición sino un servicio brindado para el bien de los demás. Tratan de ser como el que los salvó, quien dijo: “Aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón” (Mt. 11:29). A un líder genuino se le hace aborrecible el ejemplo dejado por un hombre llamado Diótrefes. El apóstol Juan escribió que a él “le gusta tener el primer lugar entre ellos” (3 Jn. 9). Un buen líder no se cree jefe de nadie. 

Dios use cada uno de estos puntos para que sepamos cómo no debemos ser como líderes y como nosotros debemos considerar a los que tienen diversas responsabilidades. No pensemos que somos los principales. No creamos que los líderes son perfectos. No busquemos la popularidad. No nos creamos los jefes de los demás. El Señor permita que los que llevan un rol de liderazgo dentro del pueblo de Dios, lo puedan hacer de acuerdo a lo enseñado y ejemplificado por Jesucristo. 

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