Anderson Hernández
Es sumamente importante que examinemos este tema por causa de las siguientes dos razones.
1. Es increíblemente importante que todo cristiano descubra cuál es el don espiritual que Dios le ha dado. De esta manera podrá servir de manera provechosa al pueblo del Señor y podrá también glorificar al Dios que le compró para que se entregase a Él.
2. Hay muchísima confusión sobre este tema en aquellos que verdaderamente son redimidos por el Señor y en aquellos que únicamente profesan ser salvados. Se han enseñado un sin fin de cosas falsas, y hasta blasfemas, en cuanto a los dones espirituales. Aquí estaremos definiendo lo que son los dones espirituales para buscar evitar cometer los mismos errores que han cometido otros.
Analicemos los siguientes cinco aspectos de los dones espirituales:
1. Las Palabras
En 1 Corintios 12:4-6 se emplean tres términos que nos ayudan a entender el tema que se está considerando.
i. La palabra dones enfatiza la procedencia que tienen.
ii. La palabra ministerio denota el provecho que poseen.
iii. La palabra operaciones recalca el poder que les pertenece.
2. Las Personas
Al examinar el Nuevo Testamento, nos percatamos de que el asunto de los dones espirituales en alguien que ha creído en Jesucristo; es un ejemplo de la Trinidad obrando en conjunto. Es como en la obra de la creación y de la redención. Vemos al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo obrando unidamente.
En relación a los dones:
i. En Romanos 12 se responsabiliza a Dios como aquél que nos da los dones
ii. En 1 Corintios 12 se responsabiliza al Espíritu Santo como aquél que nos otorga los dones.
Iii. En Efesios 4 se responsabiliza al Hijo como aquél que nos brinda los dones.
3. El Propósito
Pensemos ahora en el anhelo que tiene Dios para los dones espirituales.
i. En 1 Corintios 12 se subraya la manifestación de los dones. Son una señal y una herramienta para completar.
ii. En Romanos 12 se recalcan la funciones de los dones. Están para comprometer a cada hermano en su servicio a Dios.
iii. En Efesios 4 se señala sobre la edificación de los dones. El énfasis aquí es que los dones consolidan al cuerpo de Jesucristo.
En cuanto a 1 Corintios 12-14 notemos lo que cada uno de sus capítulos enseñan sobre los dones espirituales.
i. En 1 Corintios 12 contemplamos a los dones en acción.
ii. En 1 Corintios 13 visualizamos a los dones siendo ejercidos en amor.
iii. En 1 Corintios 14 consideramos a los dones en su administración.
4. El Provecho
En Efesios 4:12, 13 encontramos enseñanza de Pablo sobre el provecho que deben proveer los dones espirituales. Dice el pasaje, “a fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo, hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo”.
El Espíritu señala a través de esto que hay dos aspectos al provecho que ofrecen los dones.
i. Un provecho personal. Los dones de otros hermanos nos perfeccionan a cada uno de nosotros al llevar a cabo nuestra obra en el ministerio que Dios nos ha dado.
ii. Un provecho congregacional. Los dones de otros hermanos son para que el cuerpo de Cristo sean edificado y así podamos todos llegar “a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios”.
5. El Problema
Cuando estudiamos el tema de los dones espirituales, nos percatamos de que existen por lo menos dos cosas negativas que pudiésemos llegar a hacer con los dones que Dios nos ha dado.
i. Descuidarlos. Pablo animó a Timoteo y le dijo: “No descuides el don que hay en ti” (1 Tim. 4:14). Así como podemos utilizar nuestros dones, también podemos descuidarlos al no utilizarlos como deberíamos.
ii. Desatenderlos. El Señor Jesucristo habló del “siervo malo y negligente” (Mt. 25:26). Dios nos ayude a no seguir ese mal ejemplo descrito por Cristo en este pasaje.
En conclusión:
i. El Señor ayude a cada uno a entender lo que son los dones espirituales.
ii. El Señor dirija a cada uno a descubrir cuáles son sus dones que Dios le ha dado.
iii. El Señor encamine a cada uno a aprender cómo utilizar sus dones.
iv. El Señor permita que cada uno use sus dones para edificar a los demás y para honrar el nombre de Dios.
